¿Porqué te cuesta tanto tomar las riendas de tu vida?

Hay personas que parecen saber avanzar en la vida con claridad. Deciden. Actúan. Se equivocan y vuelven a intentarlo.

Y luego están quienes sienten que todo les cuesta el doble:

tomar decisiones, sostener límites, confiar en sí mismas, elegir un camino, una carrera, 
o incluso sentir que tienen derecho a querer algo más para su vida, de lo que tubierón sus padres.

Muchas veces, detrás de eso, no hay pereza ni incapacidad.

Hay una infancia donde tuvieron que adaptarse emocionalmente demasiado pronto, donde no fueron vistos, ni escuchados. Hay personas que aprendieron desde muy pequeñas a sostener emocionalmente a los demás.

Niñas que crecieron intentando no molestar. Entendiendo los estados emocionales de sus padres antes incluso de entender los suyos propios.

Quizás nadie les enseñó directamente a abandonarse, obviamente…
Pero aprendieron qué expresar lo que necesitaban, pedir o mostrarse emocionales solía generar tensión, rechazo o distancia.

Y entonces apareció una forma silenciosa de supervivencia:
LA SOBRE ADAPTACIÓN  A SU ENTORNO.

Ser buena.
Ser fuerte.
Ser comprensiva.
Madurar demasiado pronto, para no molestar y quizás así poder ser vista. Sin embargo…

El problema es que muchas veces esa niña crece…pero sigue relacionándose desde el mismo lugar y esto da resultados conflictivos y emocionalmente agotadores. 

Priorizando a los demás, callando lo que siente, exponiéndose al contacto demasiado rápido con desconocidos por necesitar ser vista. Sentir culpa cuando pone límites o confundir amor con sacrificio, con darlo todo.

 

QUÉ OCURRE CUANDO CRECES CON PADRES EMOCIONALMENTE INMADUROS

No siempre hablamos de padres malos, violentos o agresivos.
A veces hablamos de adultos que también estaban heridos, desbordados o desconectados emocionalmente.

Trabajando por el bien común de la familia o desviviéndose por poder dar un techo y unas condiciones honradas a sus hijos. No siempre hay maldad o mal trato directo en el abandono emocional de los hijos. 

Padres que suelen cubrir las necesidades materiales, pero no saben acompañar emocionalmente.

Personas que:

* invalidaban emociones,
* reaccionaban desde la culpa,
* hacen que el niño se sienta responsable del bienestar familiar,
* o necesitan que sus hijos maduren antes de tiempo.

Muchos niños aprenden entonces a:

* minimizar sus necesidades,
* convertirse en “fáciles”,
* anticiparse emocionalmente a los demás,
* o desarrollar hipervigilancia emocional.

Y aunque eso les ayudó a sobrevivir…
más adelante puede dificultar profundamente las relaciones adultas.

 

¿PORQUÉ LUEGO CUESTA TANTO TRABAJO TOMAR LAS RIENDAS DE TU VIDA? 

Cuando aprendes que tu valor depende de adaptarte…
empiezas a desconectarte de tu autenticidad.

Y eso puede verse en cosas muy cotidianas:

•⁠ ⁠Te cuesta decir “no”.
•⁠ ⁠Sientes culpa al priorizarte.
•⁠ ⁠Sobreadaptas tu personalidad según con quién estés.
•⁠ ⁠Temes decepcionar.
•⁠ ⁠Toleras relaciones que te duelen.
•⁠ ⁠Necesitas validación constante.
•⁠ ⁠Te vuelves muy comprensiva con los demás… pero muy dura contigo.

 

EL PROBLEMA NO ES QUE NO SEAS CAPAZ

Muchas personas adultas siguen buscando inconscientemente el amor que no pudieron sentir del todo en su infancia.

Y sin darnos cuenta, repetimos dinámicas donde volvemos a abandonarnos para sentirnos queridas.

Porque aprender a amar bien sin haber tenido referentes, no ocurre de golpe. 

El barometro o brújula que debe guiarte de por dónde es un buen camino no esta funcionando y has de aprender a coger tus propios referentes y fortalecer tu propia autoestima.

Empieza en cosas pequeñas:

•⁠ ⁠reconocer lo que sientes,
•⁠ ⁠darte permiso para necesitar,
•⁠ ⁠aprender a poner límites,
•⁠ ⁠dejar de justificar constantemente tu valor,
•⁠ ⁠y empezar a escucharte antes de adaptarte automáticamente a los demás.

Muchas veces el verdadero cambio comienza cuando una persona deja de preguntarse:

“¿Qué esperan de mí?” y empieza a preguntarse: “¿Qué necesito realmente?”

 

EMPEZAR A VOLVER A TI

Hay niñas que no pudieron simplemente ser inocentes.

Porque estaban ocupadas:

* entendiendo conflictos,
* calmando tensiones,
* sosteniendo emocionalmente,
* o intentando no generar más problemas.

Y muchas veces se convierten en mujeres super capaces, mega resolutivas y extremadamente empáticas.

Y a su vez profundamente cansadas. Cansadas de estar hipervigilantes , atentas a todos, menos de sí mismas

Sanar no significa culpar a tus padres. Significa que puedes comprenderte emocionalmente para poder empezar a relacionarte contigo y con tu mundo de otra manera.

Aprender a priorizarte no te convierte en egoísta. Te devuelve a ti. Y muchas veces, detrás de la dificultad para poner límites o sostener relaciones sanas, hay una historia emocional que merece ser comprendida con amor y profundidad.

Si sientes que te cuesta confiar en tus relaciones, quizás no necesitas exigirte más.
Quizás necesitas empezar a escucharte de verdad.

Si quieres empezar a trabajar tu autoestima, tus límites y tu forma de relacionarte contigo misma, puedes conocer aquí mis espacios terapéuticos y procesos de acompañamiento.

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